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basado en hechos reales estamos muy tranquilos y suena el teléfono fijo con la luz cortada Ahí sí, me asusté un poco de admitirlo y fui a atender y estaba cortada la línea, o sea, no había nadie. Jugamos un ratito más, se vuelve a escuchar la canilla y se escucha como que una silla se mueve. Voy a cerrar la canilla y cuando voy a cerrar la canilla había una silla como trabando la puerta del lado de adentro para que no entre nadie. Escuchaba como que tenía a alguien acostado al lado, o sea, como si alguien hubiese estado al lado mío durmiendo, ¿no?
00:31
No encima mío, pero como si alguien hubiese estado como... durmiendo profundo, así como una respiración profunda. Cuando miro al costado, veo a alguien, como una persona, que pasa de un lado, es como si se hubiese parado de la cama y se hubiese ido del cuarto.
00:54
Los seres vacíos nos observan Hasta hoy se registran muchos reportes de actividad paranormal en él Veo cosas que no puedo explicar Hay alguien sentado en esa silla Está aquí El misterio está fundamentado en el silencio Pero ya es hora de hablarlo entre todos Esto es
01:23
Es divertido asustarse a veces, ¿no?
01:26
Vamos a pensarlo todos un segundo.
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Si esto fuera una clásica película de terror ya sabrían que algo va a salir mal.
01:55
Hay verano, fiesta, euforia, adolescentes y esa sensación de que nada puede pasar porque todavía son chicos y el mundo les parece un lugar seguro.
02:11
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02:41
...semana a semana... ...el episodio de esta noche... ...es una invitación directa a este tipo de historias... ...que los amantes del terror... ...como ustedes... ...reconocen al instante... ...la llamamos una clásica historia de terror... ...porque todo empieza como empieza siempre... ...adolescentes desbordados... ...una celebración que se estira más de la cuenta... ...casa enorme... ...alejada de todo... ...plantada en medio de la nada... como si hubiera estado esperando este mismo momento.
03:15
La protagonista de esta noche es de Jujuy, de aquí, de Argentina, y lo que vivió durante tantas noches tiene una estructura demasiado perfecta, como si alguien hubiera seguido las reglas escritas del género paso a paso. De pronto llegan, algo se siente raro, no saben qué es, pero está ahí. Después vienen las manifestaciones, las presencias, las señales claras de que no son bienvenidos, Y cuando deciden irse, cuando deciden irse, no pueden.
03:49
Ya estamos preparados para un nuevo episodio de Martes de Misterio. Y lo que estás a punto de escuchar no es una película, pero tranquilamente podría haberlo sido.
04:02
Buenas noches, bienvenida a Martes de Misterio, ¿cómo te va?
04:06
Hola Martín, ¿cómo estás? ¿Todo bien por aquí?
04:08
Viajamos otra vez hacia lo alto de este país.
04:12
Otra vez a Jujuy, otra vez, ya escuché tus capítulos jujeños.
04:15
Claro, sí, muy tentadores, muy tentadores.
04:19
28 años, te pregunto, ¿cuántos años en el tiempo tenemos que viajar para empezar a conocer todo esto?
04:27
Y para empezar, más o menos 20 años. Porque la primera vez que yo empecé a ver todas estas cosas fue cuando tenía más o menos entre 8 y 10 años. Todo empieza en un pueblo en Jujuy que queda a 17 kilómetros de Tilcara para el norte, entre Tilcara y Humahuaca.
04:45
Ahora es un pueblo chico, te imaginarás, hace 20 años, mucho más chico. Y nosotras teníamos una casa ahí. Mis padres compraron un terreno y ellos construyeron la casa en el 97, en el año que yo nací.
04:56
Cuando yo tenía ocho, diez años, fuimos a la casa con unos amigos de mis papás que tenían una hija que es de mi edad, que es amiga mía, y ellos se fueron a comer a un hotel. Lo único que había en el cuelo es este hotel. Ellos se fueron al hotel y yo me quedé con la chica que nos cuidaba y mi amiga.
05:13
¿Te quedaste en esa casa donde vos vivías?
05:16
Era la casa de fin de semana, o sea, de mi casa real a esa casa hay una hora y nosotros íbamos todos los fines de semana.
05:21
Era una segunda casa de la familia.
05:23
Claro, sí, sí, era una casa de fin de semana.
05:25
Perfecto. ¿Ustedes vivían muy lejos de allí?
05:27
A una hora, nosotros vivimos en San Salvador de Jujuy, esto es en Huacalera, que es a una hora de acá.
05:32
¿Vos te quedás con quién cuando van?
05:33
Yo me quedo con mi amiga, que tenía mi edad, de hecho era mi compañera del colegio, y la niñera que nos cuidaba. Éramos tres en la casa, que es una casa muy grande, o sea, eran hectáreas de terreno, era una finca, porque aparte quedaba afuera del pueblo, o sea, no estaba en medio del pueblo. Yo ahí vi las mejores estrellas porque estaba todo oscuro, no se ve nada, es la casa y nada.
05:54
¿Tampoco tenían vecinos cerca?
05:56
No teníamos vecinos, internet, nada. Estoy viendo unas imágenes de Guacalera. De Guacalera. Se escribe con H, Guacalera.
06:03
Y aquí estamos. Claro, mucho desierto en ese lugar.
06:06
Mucho desierto. Es hermoso, es mi lugar preferido en el mundo, Guacalera. Amo.
06:12
Bueno, nosotras nos quedamos ahí y la casa, estaba la casa principal y después había como una pequeña casita. Nosotros somos muchos hermanos, entonces hicieron como un cuarto aparte de la casa, a bastantes metros, o sea, tenías que caminar, y estaba el cuarto este gigante, ahí estaba el lavadero, había dos baños, era como algo aparte.
06:30
Nosotras dos estábamos ahí, mi amiga y yo estábamos las dos ahí jugando en el cuarto, y la niñera estaba en la casa. Nosotras estábamos jugando y en medio de la jugada yo escucho que es como agua. Entonces voy al primer baño, tienen que como dar un poco la vuelta para llegar al lavadero y cuando llego al lavadero estaba la canilla abierta. Entonces yo ahí cierro la canilla y vuelvo a jugar con mi amiga. Se vuelve a alargar la canilla. Voy y la vuelvo a cerrar, ya mi amiga ahí ya se estaba empezando a asustar. Yo fui, cerré la canilla y cuando vuelvo, jugamos un ratito más, se vuelve a escuchar la canilla y se escucha como que una silla se mueve.
07:04
Entonces voy a cerrar la canilla y cuando voy a cerrar la canilla había una silla abierta como trabando la puerta del lado de adentro para que no entre nadie, como si vos quisieras trabar para que no entre nadie del otro lado. Ahí ya nos asustamos, sacamos la silla, nos fuimos corriendo a la casa, llamamos a nuestros papás, nuestros papás se volvieron del hotel. ¡No! Nada, esa fue la primera interacción que tuvimos. ¡Ah, un escándalo! ¿Y la niñera qué hacía? La niñera estaba en la casa, ni idea, estaba en la suya. Nosotros dos estábamos ahí afuera jugando, lo que pasa es que también es como... Es muy seguro, nunca pasó nada.
07:36
Nosotros éramos como muy salvajes ahí, como nada. No era poco común que nos quedemos solos y niñeras. Nos hemos pegado unos porrazos, abierto la cara, qué sé yo, ¿viste? Como niños, niños en el campo. Acá a mí algo que me llama mucho la atención de toda esta historia, porque esta historia sigue hasta hace no mucho tiempo atrás, hace unos años, es que nunca le pasó nada a ningún adulto.
07:56
Siempre era todo a nosotros. Mi papá y mi mamá hasta el día de hoy no, o sea, me cuestionan. Me cuestionan. Me vieron muy alterada muchas veces, entonces como que bueno, capaz que por ahí dicen, bueno, algo pasó, pero a ellos nunca nada, para ellos la casa estaba impecable. Incluso yo mientras que estaba como tratando de organizar como en tiempo, porque nada, fueron muchas cosas durante mucho tiempo, ya ahí acordándome de las cosas se me ponía toda la piel de gallina y decía, ay no, Dios, ahora tengo que contar todo.
08:25
Bueno, bien, tranquila, no hay problema.
08:27
Sí, sí, sí, todo bien, todo bien, igual.
08:29
Nadie nos corre, así que vos totalmente tranquila.
08:32
Ahí fue la primera vez, y de hecho después yo no sentí nada como hasta los 16 años, o sea, esto fue cuando yo tenía 8, 10, pasó eso, que fue como algo muy aislado, y chao, yo nunca más sentí nada. Tipo 16, 17, yo era muy rebelde, muy sacada, la adolescencia fue dura, y acá en Jujuy se festeja carnaval, se festeja de una manera muy violenta, o sea, carnaval es como una fecha muy importante en Jujuy.
08:58
Nosotros siempre íbamos a festejar carnaval ahí porque siempre se festeja en Tilcar, en Humahuaca, íbamos con mis amigos y la casa se dejó de usar porque nosotras todas crecimos, nos hicimos adolescentes, ahí no había internet, imagínate, lo último que queríamos hacer era estar en Huacalera, queríamos estar en Jujuy con nuestros amigos. Entonces dejamos de usar la casa. Después empecé a usarla yo sola porque yo era la más grande y decidí empezar a ir con un amigo los fines de semana a tomar y a estar ahí básicamente. Entonces cuando fue carnaval decidimos hacer las vísperas de carnaval, inventamos ese término con mis amigos y nos fuimos una semana antes, o sea, carnaval hicimos que en vez de que dure una semana, duró dos semanas.
09:34
Estábamos ahí en la primera semana y nosotros estábamos muy como nada, con esa cosa de carnaval y que estamos todos eufóricos y así, y esa semana fue así, de pura euforia, estar todo el día ahí, no lavamos un plato, de hecho rompimos varias cosas, como que no cuidamos la casa y La descuidamos e incluso un poco que la destrozamos. Pero nada, cosas de adolescentes, ¿viste? Éramos 10 pendejos que, nada, iban a pasar un fin de semana al campo sin ningún adulto que esté ahí. Entonces, bueno, nosotros me acuerdo que dejamos la casa muy mal y nos fuimos a Tilcara de fiesta.
10:10
Éramos más o menos 10 personas. Lo bueno es que tengo muchos testigos.
10:14
Éramos más o menos como 10 personas, nada, amigos y amigas.
10:17
Fuimos a Tilcara a pasar el día y cuando volvemos a la noche... Yo me vuelvo sola con un chico que había conocido ese día, que era amigo de un amigo. O sea, este amigo que era de Tucumán me pregunta si podía ir con un amigo. Yo le dije que sí.
10:29
Fue con este amigo y yo lo conozco ese día. Ese día nos fuimos a Tilcara y yo después ya me quería volver. Y la única persona que encontré que se estaba quedando en mi casa de todo Tilcara era este chico que yo recién no conocía.
10:38
Claro.
10:40
Confiada, me fui con él. Nos fuimos los dos a la casa. Él en el cuarto de los chicos, yo en el cuarto de mi mamá. Me acuesto y digo, bueno, me voy a quedar esperando que lleguen los demás.
10:49
Y pongo en la tele. Y entre que cambiaba de un canal al otro, escuchaba como que tenía a alguien acostado al lado. O sea, como si alguien hubiese estado al lado mío durmiendo. No encima mío, pero como si alguien hubiese estado durmiendo profundo, así como una respiración profunda. Yo sentía eso y en un momento pongo en mute el televisor y lo escucho muy claro. Había alguien durmiendo al lado mío.
11:10
¿Al mutear la tele escuchabas respirar al lado tuyo?
11:16
clarísimo había alguien durmiendo al lado mío totalmente profundo casi que roncando casi y yo ahí me asusté o sea puse en mute el televisor me asusté y yo me levanto porque escucho la respiración y me asusto y cuando miro al costado veo a alguien como una persona muy alta veo en realidad la silueta ni siquiera llego a verle la cara es como toda una cosa negra muy alta que pasa de un lado es como si se hubiese parado de la cama y se hubiese ido del cuarto así o sea eso fue como lo que yo vi de costado Y me asusté mucho.
11:48
Y yo estaba sola con un chico que no conocía, ¿entendés? Bueno, me asusté mucho y de todas maneras fui, lo desperté y le dije, che, mirá, me asusté, no sé qué. Me dio un poco de vergüenza y él como, bueno, ¿qué querés que haga? Como muy, muy incómodo.
11:59
Muero por saber qué le dijiste a una persona desconocida que estaba durmiendo en tu cama. ¿Qué le dijiste? ¿Hay sombras en mi casa? ¿Qué le dijiste?
12:07
No, fue muy loco. De hecho, hoy en día él es muy amigo mío y siempre nos acordamos.
12:10
Ah, qué bueno.
12:12
Le dije, nada, le dije, che, hay alguien respirando al lado mío. Le dije, sí, y él, ¿qué? Me dice... Y yo sí, siento a alguien respirando, pero como que no me animaba mucho, ¿viste? Porque no lo conocía. O sea, yo pensaba, me va a decir, esta pendeja está re loca. Y bueno, nada, no me animé mucho. Le dije y él como que no supo qué hacer. Le dije, bueno, ya está, me voy. Me fui al cuarto y me fui a esperarlos al living, a todos, a que lleguen todos. Me quedé ahí en el living hasta las 9 de la mañana que llegaron los demás. Esto debe haber sido como a las 5 de la mañana, ponele. Pero yo no había chance que pegue un ojo y mucho menos que vaya a un cuarto. O sea, estaba muy asustada en ese momento.
12:42
Bien.
12:43
Después, ese día, nos íbamos a ir a otra fiesta en Tilcara. Cuando volvemos a la casa, primero que uno de mis amigos estuvo media hora tratando de abrir la puerta y no abría la llave. O sea, algo muy raro, una casa que yo abría todos los fines de semana. Me pasa la llave a mí, trato de abrirla yo, no había manera. Estaba como si alguien estuviese del lado de adentro sin dejar que se abra la puerta. Estuvimos realmente entre media hora y cuarenta minutos tratando de abrir la puerta. Pudimos abrirla, entrábamos.
13:12
Y al rato escucho la ducha. Se larga la ducha de uno de los cuartos de atrás.
13:16
Voy, la apago, después va a desalargar la canilla, voy, la apago y ahí, ahí mi cerebro recién dice, che, esto te pasó hace un montón de tiempo ya. Y dije, claro, está pasando esto de nuevo. Bueno, fui, apagué la canilla como cinco veces, ¿eh? Uno de mis amigos me dice, una de mis amigas estaba muy asustada y uno de mis amigos me dice, che, le voy a hacer una joda, voy a ir a alargar la ducha, la voy a volver a buscar, le voy a decir, che, acompáñame a buscar algo y cuando vayamos va a estar la ducha alargada y se va a asustar mucho. Yo le digo, bueno, haz lo que quieras. Va y vuelve al minuto blanco. Fue a alargar la ducha.
13:47
Cuando larga la ducha y vuelve, estaba alargada la canilla del antebaño. O sea, se le abrió en ese segundo que él fue a alargar la ducha, se abrió la canilla del antebaño.
13:57
Estando él dentro del baño se abre la canilla sola. La del antebaño. Claro.
14:01
Ajá. Sí, sí, sí.
14:03
A metros. O sea, él estaba ahí nomás de la canilla.
14:05
Claro.
14:05
Se dio vuelta y estaba la canilla abierta. Casi se muere. Casi se muere.
14:10
Bueno, ahí empezaron a pasar cosas como más fuertes, ¿viste? Se cortó la luz, en un momento se cortó la luz, yo ya fui a cerrar 30.000 veces la canilla, yo ya estaba embolada, ya no quería cerrar una canilla más, lo llamé mi papá, mi papá bueno, me dice, mi papá siempre como ingeniero, buscándole la experiencia.
14:26
No, no, pero escúchame, darle una explicación coherente a que se abran directamente las canillas, tiene que girar una manita. Pero vos tenías también de testigo a tus amigos. A todos, éramos 10 personas en la casa. Y tu papá no decía nada ante eso, todos hablaban de lo mismo.
14:45
Sí, sí, no, él era como bueno, bueno, o sea, no, mi papá, todo esto en Jujuy, yo en Guacalera.
14:49
Claro.
14:50
Pero bueno, como te digo, yo en ese momento era muy rebelde, o sea, la adolescencia me pegó fuertísimo y andaba haciendo cagada tras cagada, entonces ya era como que no me daba mucha bola, ¿viste?
15:00
Bueno, pasa eso y después se empezó a cortar la luz. Cuestión que la luz, para volver la luz, o sea, si saltaba tipo la térmica, para volver tenías que salir de la casa, subir tipo como, todo esto en el auto, íbamos en el auto, subíamos como una montañita donde estaba la represa, Al lado de la represa estaba el pozo ciego y al lado del pozo ciego estaba la caja, una cosa muy rara. Entonces cada vez que se cortaba la luz yo tenía que salir en el auto, subía hasta allá. No, una locura. Y los varones, ni los varones ni las mujeres, estaban todos locos. Yo dije, bueno, algún hombre...
15:29
se va a animar, nadie, nadie, o sea, lo máximo que logré fue que uno de los chicos me lleve hasta la represa y yo bajarme con la linterna, porque nadie, estaban todos aterrados directamente.
15:38
Por favor, era un montaje perfecto para una película de terror, ¿eh? Adolescentes en un lugar así tan aislado, donde para poder lograr que la luz vuelva, tenés que ir en auto a una represa.
15:51
No, no, no, una locura. De hecho, ahí mismo en el momento jodíamos y le decíamos a una de mis amigas que era rubia, vos sos la primera, vos sos la primera. Esta es la película, esta es la película misma.
16:02
Porque era rubia.
16:04
Sí, sí, sí. Entonces yo iba y volvía a la luz. Yo iba, volvía a la luz con los chicos en el auto, yo me bajaba todo, volvíamos, a los 10 minutos se volvía a cortar y así. Mucho tiempo, muchas veces se cortó la luz y yo fui a prenderla. En una me harté, dije, ya está, no vamos a volver para que se vuelva a cortar, ya está. A todo esto se largó una lluvia, o sea, más de película, una lluvia torrencial, que pasaba mucho, que llovía muy fuerte, entonces el río crecía y no podía salir de la finca, porque vos tenés que pasar por el río para ir al pueblo, o sea, para poder volver a la ruta. Crecía el río y no podíamos salir, que fue, de hecho, lo que nos pasó.
16:37
Se cortó la luz, yo no la quise volver a prender, y nos quedamos ahí, prendimos unas velas, pusimos música con el parlante... Estábamos muy tranquilos y suena el teléfono fijo, con la luz cortada. O sea, ahí sí, me asusté un poco, debo admitirlo.
16:53
Y fui a atender y estaba cortada la línea, o sea, no había nadie. Fui, levanté el teléfono, no se escuchó nada porque no había luz, pero sonó el teléfono. Yo ahí sí me asusté. Los chicos se querían ir. Mis amigos varones iban y me armaban el bolso y me decían, nos vamos, nos vamos. A todo esto éramos 10 personas en mi auto, o sea, no había manera de que nos vayamos porque todos fueron llegando en Bondi y yo los iba a buscar al pueblo.
17:13
Entonces no podíamos irnos 10 personas en un gol, básicamente. No, claro. Entonces, bueno, yo dije, no, no nos vamos, se tranquilizan todos, todos se fueron al mismo cuarto, o sea, estaban en un cuarto todas las mujeres, en otro cuarto todos los varones, y todos así, o sea, nadie se animaba a salir ni a la cocina a buscar un vaso de agua.
17:30
Esa noche la pasamos ahí, dormimos todas juntas, tiramos todos los colchones al mismo cuarto, nos dormimos todos ahí, o sea, las mujeres y los varones en otro cuarto.
17:37
Y a los días nos levantamos y el río había crecido, no podíamos salir, era todo un bardo, dijimos, ok, nos tenemos que quedar un día más, pase lo que pase.
17:46
No te puedo creer. Es increíble, es un argumento de una peli de terrores, lo confirmo y reafirmo, no se pueden ir.
17:54
No, no nos podíamos ir, no nos podíamos ir. Tengo fotos del río todo crecido, no había manera que saquemos el auto, no había manera.
18:00
Y bueno, y ahí empezamos, ¿viste? Que algunos se querían ir o ir. Y era como, no, o sea, no puede ser ir tan egoísta, estamos todos en esta, no vamos a ir cuatro y vamos a quedar otros, ¿entendés? No daba.
18:10
O sea, ustedes tenían que irse en auto sí o sí, no había otra forma.
18:14
Sí, no.
18:15
Y que el río esté crecido significa que el auto no puede circular.
18:18
Claro, el auto no podía salir de la finca.
18:20
¿Por qué? Porque estaban rodeados de agua.
18:22
Claro, o sea, vos para llegar desde el pueblo a la finca, cruzabas un puente y ahí doblabas.
18:30
Y cuando vos doblás hasta llegar a la finca, tenías que ir por un caminito al lado del río. Entonces, cuando el río crecía, ese camino desaparecía.
18:36
Desaparecía, claro.
18:37
Siempre, en verano, que llueve muchísimo, tienen que ir máquinas todo el tiempo a aplanar el río porque si no, no se puede pasar.
18:44
Pero no había forma de verdad de salir.
18:46
Sí, sí, no había forma de verdad. Tremendo. No había forma de verdad.
18:48
Qué bárbaro.
18:49
Entonces, bueno, acordamos quedarnos todos, ya está. Y bueno, nos quedamos una noche más, que la pasamos muy mal, ahí esa fue como la noche, nos pasaba lo mismo, se largaba la canilla, se prendía el parlante, pasaban como, como que todo el tiempo estaba como mostrando que él estaba ahí.
19:04
Ajá.
19:06
Una de mis amigas, que ahí yo sí también dije, no, bueno, este es el límite, estaba en el baño, yo estaba en la cocina, y salió del baño que estaba al lado de la cocina, se sacó la remera, de hecho, se la levantó primero y después se la sacó y empezó a decir, ¿qué tengo, qué tengo, qué tengo? Y me muestra la espalda y tenía tres arañazos, como de tres uñas, desde un hombro a la cadera del otro lado, así como cruzado. Y ella temblando, vos no sabés cómo estaba ella, yo no me la olvido más, no me la olvido más. O sea, de hecho, mucha gente diciendo, no, esto ya es un montón, como pensando que ella se lo hizo a propósito. Pero primero que no hay manera de rayarte de una punta a la otra, o sea, no te da la...
19:41
No te puedes doblar así para rasguñarte como ella tenía. Y ella estaba muy asustada, o sea, muy, muy asustada. ¿Pero qué te parece?
19:48
Ahora, ella no sintió el momento en que ¿Esa marca queda en su cuerpo? Sí, sí, sí.
19:53
¿Cómo fue eso? Por eso ella fue a buscarme. O sea, ella vino y me dijo, me arde, me arde. Me decía, por favor, fíjate qué tengo, qué tengo, qué me pasó, qué me pasó. Yo le vi, me dijo eso, de que ella estaba en el baño y que sintió como un arañazo. Y cuando fue a la cocina yo le saqué la remera, se sacó la remera y ella tenía todo el arañazo súper marcado, súper marcado. Ahí sí nos asustamos porque fue como, ah, ok, esto puede llegar a ser físico, ¿viste? No es que, bueno, nada, nos apaga, nos prende las luces o nos larga la canilla.
20:20
Y cuando tu amiga muestra su espalda y se enteran todos, caos.
20:25
No, te imaginarás, te imaginarás lo que fue. O sea, estaban todos sacados, sacados. Me volvieron a armar el bolso, se querían ir ahí, el río estaba crecido. O sea, la misma discusión que la noche anterior, no se puede.
20:36
No se puede. También se cortó la luz, otra tormenta, o sea, no. Muy, muy heavy. De hecho, yo ese día lo llamé a mi papá y le digo, che, o sea, no, esto está inconvivible, no sé qué hacer, ya estamos asustados, los chicos están reasustados. Y mi papá me dijo, bueno, te mando un policía. Y yo, ¿pero qué puede llegar a ser un policía? Igual también después yo pienso, ¿qué puede llegar a ser mi papá? O sea, ya está.
20:57
¿Tampoco podías llegar a tu casa a tu papá?
21:00
No, no, tampoco. Ni aunque él quisiera ir a buscarnos, podía.
21:03
Bien. ¿Y había que enfrentar la noche? ¿Había que dormir?
21:05
Sí, había que dormir. Y así fue de nuevo, todos apilados, tratando de dormir. Siempre había uno despierto, ¿viste? Te despertabas y había uno, después otro, después otro. Yo era la más tranquila todo esto de toda la situación. Estaban todos muy sacados. O sea, incontrolables. Al nivel de que un poco necesitábamos que alguien esté un poco... con la cabeza más clara porque ya era como un loquero ¿viste? los chicos estaban muy muy muy sacados las chicas también en un momento se hicieron un círculo se pusieron a rezar de la mano eso me dio más miedo a mí fue como no pare no sé no sé cuál es el camino pero basta así que nada bueno al otro día logramos irnos no pará no me estoy olvidando de un detalle muy importante se corta la luz de nuevo yo vuelvo al mismo círculo que la noche anterior vuelvo a ir a volver la luz volvemos así mil veces y ya al final dije basta Entendí lo que estaba pasando y dije, ah, ok.
21:55
Acá lo que está pasando es que yo estoy conviviendo con este ser y estoy haciendo mierda a la casa. Fue como que yo sabía que él no quería que nosotros estemos haciendo lo que estábamos haciendo. Estábamos destrozando la casa, invadiendo. Pero una casa que construyó mi papá, no es una casa que era de él, ¿entendés? Muy loco eso. Entonces, bueno, yo dije, bueno, basta. Y subo al cuarto donde yo lo había visto, donde veo la sombra en el cuarto de mi mamá. Sí.
22:21
Subo, ahí me siento, miro al espejo, o sea, son cosas que yo ahora, por ejemplo, me acuerdo y no entiendo de dónde saqué el valor para hacer esas cosas porque las cuento y digo, no, no puedo creer. Fui, me senté mirando al espejo y le hablé, le dije, che, mira, o sea, te pido disculpas, la verdad que entiendo que estés enojado porque hicimos, vos está la casa, nada, o sea, perdón, pero también tenés que entender que es mi casa, tenemos que convivir, convivimos hace años porque yo la primera vez que lo sentí tenía 8 o 10 años.
22:46
Entonces, nada, por favor, te pido disculpas, pero también te pido que nos entiendas. Acá, en la casa, es de todos. Que yo también creo que ahí cometí un error, ¿no? Al decirlo, ok, también es tu casa. Ese día, yo me voy colando de detalles que se me olvidó, pero como son tantas cosas, es como que no me olvido de decirlas en el momento.
23:04
Destaco algo, ¿eh? Seguís con una aceleración. Sí, sí, sí.
23:08
No estoy caminando por toda mi casa. Claro. De un lado al otro.
23:11
Pero sin nota, ¿eh? Te digo que la verdad hay testimonios que se notan más que otros. Acá estás reflejando un volver a vivir ese momento de tensión, de incomodidad, que es atroz.
23:21
Sí. Sí, sí, sí, es que fue muy fuerte. Como te digo, yo sentí un montón de cosas, tengo un montón de historias para contarte de cosas que vi, cosas que sentí, pero como esta era como yo sentirme responsable de tanta gente que esté pasando en mi casa, era mi fantasma, o sea, era mi fantasma el que estaba atormentándonos a todos.
23:41
Entonces, nada, y ese día también hubo otro error muy grande que yo se lo dije.
23:46
Cuando llegamos de Tilcara, el día anterior, perdón, fue el primer día que se cortó la luz y todo, uno de mis amigos... le puso nombre, Mohamed, porque no sé, en Tilcara escuchó el nombre, ni idea, no lo sacó, llegó a la casa y empezó Mohamed a insultarlo aparte, y yo basta, las chicas no sabés cómo estaban, basta, basta, o sea, él lo recontra provocó, él lo provocó mucho, mucho, y le puso nombre aparte, que es lo último que tenés que hacer, Entonces, bueno, y ahí pasaron todas esas cosas que te conté. O sea, eso fue el primer día. Fue el día que no pudimos abrir la puerta con la llave.
24:18
Después de esto, en uno de esos días, es cuando esta entidad lastima a tu amiga.
24:23
Ahí la lastima. Después de llamarse Mohamed. Que de hecho yo cuando hoy hablo de él, hablo de Mohamed, porque ya está, ya le quedó.
24:30
Ah, mirá.
24:32
Sí, sí, es Mohamed. Es Mohamed de Guacalera. Y bueno, nada, el otro día nos pudimos ir, nos fuimos, estuvo todo bien, qué sé yo, ya chao.
24:39
volvió todo a la normalidad.
24:42
Pasan los años, por él esto fue cuando yo tenía 16, 17 años, yo después me voy a vivir a Buenos Aires y me pongo de novia con un chico de Entre Ríos que vivía en Buenos Aires. Y lo traigo a Jujuy a conocer.
24:53
Cuando lo traigo le contamos toda esta historia, yo y mil testigos, ¿no? O sea, no solamente yo, sino como mis amigas le dijeron, sí, yo estuve, pasó esto, esto, esto, esto. Y él como, o sea, no lo sé, permíteme dudar. Y yo, bueno, no sé, ya vas a ver. Y nos fuimos a Guacalera. pero éramos muchos, éramos como 11 ese día, me acuerdo. Nos quedamos, todas las semanas estuvo todo espectacular, y después se volvían todos, y yo me quedaba sola con mi novio una noche, a la otra noche iba una sola amiga, y recién al otro día llegaban mis hermanos con todos sus amigos y todo el circo.
25:24
Entonces, la noche que yo me quedo, todo ese estadía que estuvimos con amigos estuvo todo bárbaro, no pasó nada, nada de nada. El día que nos quedamos solos, ese día llegamos con mi novio de ese momento, y había una pala apoyada en la puerta de la casa, que claramente la dejó alguien que trabajaba en la casa.
25:43
Entonces, nada, nos quedamos solos esa noche, y esa noche él me empezó a preguntar por Mohamed, que no, que yo no sentí nada, ya estoy acá hace más de una semana, no pasó nada, que estás re loca, que no sé qué, y yo, bueno, dejá de llamarlo, le decían, no seas boludo, dejá de llamarlo, porque después todos se cagan de miedo, y en eso que estábamos hablando de él, se escucha este ruido literal, se escucha, así como de un lado al otro, por fuera, se escuchaba como que algo estaba arrastrándose. Yo le dije, es la pala. Y él no quiso ni salir a ver. Ahí no pasó más nada. Al otro día nos levantamos, salimos y estaba toda la marca de la pala dando la vuelta por toda la casa.
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O sea, dio toda la vuelta a la casa con la pala. Arrastrando la pala y la pala apareció al otro lado de la casa. O sea, dio como una C. Y ahí él ya dijo, ok, acá pasa algo. Sí, ahí él se reasustó. Pero eso es lo que a mí me pasaba de que No sé si yo ya estaba acostumbrada o ya sabía que él estaba o lo que sea, pero mi reacción a la del resto era muy distinta. La gente se ponía loca. O sea, muy mal de verdad. Y yo ya era como... O sea, no sé si normal, pero como que ya convivía. Aprendí a convivir con él. Esa es la realidad. Yo era la que más usaba la casa y aprendí a convivir.
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Y bueno, eso pasó esa noche. Al otro día llega mi amiga...
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ya también sabía todas las historias me las había escuchado a mí, a mis amigos o sea, entre mis amigos la casa es famosa y Mohamed es famoso todos saben porque todos en algún momento sintieron algo muy loco bueno, fue mi amiga ese día y estábamos en el living de nuevo también de noche hablando de él otra vez porque siempre en un momento del día se habla de él en la casa entonces estábamos hablando de él y mientras que hablábamos en un momento nos quedamos calladas porque escuchamos un ruido en la cocina Y pasos que iban de la cocina al living, pero muy fuertes, tipo muy fuertes.
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Las dos nos quedamos así calladas y cuando llegan los pasos al living donde nosotros estábamos, se corta la luz.
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Otra vez.
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Otra vez, otra vez en la misma situación. Yo estaba en un sillón y ella estaba con mi novio en otro sillón.
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Se pusieron locos. él me gritaba, él sí, él sí, él sí, él sí, y ella abrazada, él, Santi, Santi, Santi, yo dura, yo me quedé quieta, dije, no puedo creer que esto está pasando otra vez, cuando ya habíamos resuelto todo, o sea, estaba todo bien, ¿entendés? Bueno, salimos de la casa, no había una luz, porque igual no había una luz, porque estábamos en medio del campo, entramos de los tres juntos, tuvimos como 20 minutos para decidir entrar los tres juntos a buscar un celular, porque salimos todo oscuro, entramos a buscar el celular, fuimos hasta la represa, tratamos de volver la luz, no volvía. ahí dijimos, ok, vamos al pueblo.
28:13
Fuimos al pueblo, no había luz en el pueblo. O sea, se cortó en toda calera.
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O sea, o es la coincidencia más grande de mi vida, o Mohamed es poderoso, no sé, ¿entendés? Como muy loco. A mí me pareció muy loco que no haya luz en el pueblo, porque yo estoy segura que fue Mohamed. Segurísima que fue él. Bueno, ahí nos asustamos, bueno, al otro día nos volvimos todos, y nada, esa fue la última vez que Que lo sentí porque después vendieron la casa. Después vendieron la casa. Se vendió. Vendieron la casa. Sí. La vendieron. Yo fui, me despedí, lo volví a sentir. Sentía que estaba ahí como sentado al lado mío en la cama porque fui al cuarto de mi mamá.
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No volví a la casa. No volviste nunca más a la casa porque se vendió, ¿no? Claro. O sea que la casa igual existe hoy por hoy. La casa está. La casa hoy en día la tiene otra familia. Yo conozco a esta otra familia, pero nunca le pregunté si algunos le sintieron algo.
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No, por supuesto. No.
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Lo que pasa es que también en el norte, acá en Jujuy, en el norte de Jujuy, más abierto todavía, la energía es muy pesada, pasan cosas. Yo escucho cada historia.
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Al hijo de Graciela Facundo, que tenía mi edad, desapareció dos días. O sea, Facundo, que tenía mi edad, nosotros también éramos muy chicos, él debe haber tenido también así ocho años, más o menos en la misma época. Facundo desapareció dos días y después apareció de nuevo.
29:33
Y él dice que se lo llevó una mujer.
29:37
Lo buscan por todos lados, no está. ¿Y dónde aparece de golpe?
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No sé, yo era muy chica. De hecho, a mí esto me lo cuentan después. Cuando desapareció en ese momento, yo no me enteré. A mí me lo contó ella después. De hecho, ella a mí me afirma que se lo llevaron los duendes. Imagínate la cantidad de historias que hay en el norte. Ella dice que se lo llevaron los duendes. Y él dice que se la llevó una mujer. Pero bueno, yo después no volví a la casa y estoy segura de que él está ahí y va a seguir ahí. De hecho, yo después muchas veces sentí muchas cosas parecidas. pero estoy segura de que no es él porque él nunca se va a mover de ahí. Estoy segura que él jamás va a abandonar esa casa.
30:10
Me llama la atención con la seguridad que le das entidad.
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A esa entidad, en este juego de palabras que estoy presentando, ¿no? Siempre recomiendan todo lo contrario, no dar la entidad a esta clase de entidades, no invitarlos a pasar, no llamarlos. Ustedes hicieron totalmente lo contrario. Todo lo contrario, y así nos fue. Claro, y crearon a este Mohamed de Guacalera.
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como te digo, no es la única experiencia que yo tuve así paranormal, de hecho las tengo muy seguido, pero es como, esta es especial, es como eso, no me dio miedo darle entidad, no me dio miedo, o sea, sí, ponerle el nombre en ese momento a mí no me causó ni media gracia, pero es como que al pasar el tiempo, porque fueron muchos años, muchos, muchos años, es como que yo ya no me sentía insegura, era como, bueno, sí, por ahí me hace asustar, obviamente, como en el momento de se prende el agua y me asusto, pero después era como... No sentía que él esté ahí para lastimarnos, sentía que estábamos conviviendo.
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O sea, era convivir con él, respetar su espacio y que él respete el nuestro. ¿Vos crees que él no fue el culpable de lastimar a tu amiga?
31:17
Yo creo que sí, yo creo que sí, pero me parece que él estaba muy enojado en ese momento, porque vos no sabés lo que era la casa, o sea, la casa era un horror.
31:22
Claro.
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Estaba todo, había cosas rotas, vidrios rotos que no habíamos levantado, comida pudiéndose en ollas, o sea, era un horror, era un horror, adolescentes en el campo locos, o sea.
31:33
Por Dios, por Dios.
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Sí, sí, sí, era un horror, la casa era un horror, imagínate, dos semanas, diez adolescentes borrachos, o sea, no, no da. Así que yo entiendo, entiendo que en ese momento se enojó y fue como, bueno, listo, este es mi límite y arañó a mi amiga.
31:49
¿En algún momento sentiste miedo de verdad en alguna situación en particular?
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Y yo creo que la primera vez que me asusté mucho fue cuando puso la silla del lado de adentro cuando estaba con mi amiga cuando éramos chicas. Ahí sí me asusté, ahí sí me asusté de verdad porque su intención era clara que nadie entre a esa casa. Pero no, no, no, yo de hecho el día que me despedí de él, fui, me senté, le hablé, yo lo sentí de nuevo y fue como, nada, como hasta algo, hasta lindo, ¿entendés? Fue como, bueno, chao, fuiste parte, fuiste una parte muy importante de toda esta historia y nada, me voy feliz.
32:22
Qué increíble, qué bárbaro.
32:24
Y nos fuimos de la casa, sí, muy loco.
32:26
Se nota cómo, de verdad, se te nota cómo hablás de él en este momento, casi como si fuera una persona entrañable, que le regaló sus sustos de adolescentes, pero aún así decís, bueno, pero era un tipazo. Sí, sí, era un divino.
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Era un divino, era un divino. Sí, era mi compañero.
32:45
No, por favor.
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Pero ¿sabés también con qué decido quedarme de todo esto? De que...
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Me ayudó mucho como a aprender a canalizar, ¿viste? Como, ok, a saber dónde va el límite, hasta qué punto yo decido ver o no ver, porque a mí me ha pasado de ver cosas que no quiero ver, ¿entendés? Y tener que ir a un medium a decirle, che, no quiero ver más esto, ¿cómo hago?
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Y nada, yo fui a mediums y me han dicho, tenés que aprender a manejarlo, porque esto lo tenés, o sea, es algo que tenés, tenés que aprender a abrirlo y a cerrarlo. Sentir cosas no está malo.
33:18
Ver otras cosas no está mal y tampoco siempre tiene que ser peligroso. Obviamente hay que tener cuidado, ¿no?
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Y nada, estuve viviendo acá solo un montón de tiempo. Ahora hace poco se mudó mi hermana conmigo. Pero nada, también es una casa... O sea, la casa en sí no es grande, pero el patio es gigante. Y también me han pasado cosas en esta casa que no quiero ni repetir porque si mi hermana se entera, se baja. Entonces ella me dice, che, no digas, no cuentes esta historia dentro de la casa porque... te van a volver a pasar cosas y acá estoy adentro de la casa contándote todo esto.
33:47
No, rompiste el pedido de tu hermana, qué locura.
33:49
Sí, sí, sí.
33:50
Por Dios. La verdad que ha sido un placer escucharte cómo lo viviste, lo representaste aquí mismo, porque es así, esa excitación que llevaste durante todo el relato, te notaba la realidad de tu historia. Así que gracias por confiar en nosotros y sentarte a charlar un ratito.
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Gracias, gracias a ustedes también por generar este espacio y poder darnos otros relatos que nos hacen sentir que no estamos solos en toda esta locura. Entonces, nada, de verdad, gracias porque a mí Martes del Misterio me hizo muy bien a decirme, ok, sí, no estoy sola en toda esta dimensión.
34:27
Así que gracias a vos, Martín. Qué bueno. Ha sido un placer escucharte. Te mando un beso grande a vos, a tu hermana y cuídense mucho las dos, ¿sí? Gracias, Martín. Besito. No me rompan la casa, por favor.
34:36
Chao, chao.
34:38
Chao, hasta luego.
34:40
Gracias por acompañarnos en este viaje a una de esas historias que parecen conocidas hasta que entendés que fueron reales.
34:47
Nos alimentamos de eso, de testimonios, de gente dispuesta a contar. Por eso, si vos tenés tu relato verdadero, ponete en contacto con nosotros. Si conoces a alguien que también la vivió, decile que nos escriba. Nos pueden buscar en redes sociales y a través de un mensaje directo o privado o bien un correo martesdemisterio.com ya entramos en contacto y así serás parte de un próximo episodio.
35:17
Mi nombre es Martín Echevarría, arroba Martín de Radio, y ojalá hayan disfrutado otra clásica historia de terror en esto que desde hace muchos años llamamos Martes de Misterio.
35:31
Hasta la próxima.
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El mal viene en formato podcast.
35:39
Esto es Martes de Misterio.